jueves, 15 de noviembre de 2012

unaDeTodas - mi novio

Chicas

Sé que estoy armando un lío considerable, pero bueno... Les explico:

Ultimamente tuve mil problemas. Me enfermé, la facultad me superó, me sentí lo más bajo de la cadena alimenticia...

Y, mientras muchos chicos con los que salí hubieran huido ante la situación... Mi novio aguantó. Entonces creo que se merece un mini homenaje del cual nunca se va a enterar.

¿Cómo es? Flaco. El primer comentario de mi abuela cuando lo vió fue que entre los dos no sumábamos 100 kg. Es lo primero que la gente nota. Un tipo flaco, que habla poco. Pero es muchísimo más. Es un tipo con una mirada profunda, que te muestra que no te anda con vueltas ni que te anda mintiendo. Es un hombre que no te trae flores ni ositos, pero te abraza mientras llorás y se pone una nariz de payaso para que te rías cuando el mundo te aplasta. Es el que te presenta orgulloso a la familia. El que se pone en guardia si le hablás de otros hombres, pero no se queja.

¿Qué quieren que les diga? A mi, eso me enamora. Me parece que es algo más valioso que lo comercial. No me regala cosas a diario, pero me regala media hora todas las noches, cuando se quiere ir a dormir, para escucharme, para contarme de su día, para hacer planes...

No me intenta cambiar... Somos diametralmente opuesto en todo, y me lo respeta. Me respeta mis decisiones, respeta que mi grupo de estudio sean hombres, que mi mejor amigo esté enamorado de mi (y me lo diga casi que a diario)... Respeta que me siga tratando con chicos con los que salía.

Pero nada de eso valdría la pena si no fuera por lo que siento por él, y por lo que el me hace sentir. Digo, no es que no tengamos problemas. Tenemos mil dramas, casi que a diario. Problemas cotidianos, problemas filosóficos, de logística y de incompatibilidad de personalidades. Pero prefiero pelearme con él que abrazar a otro.

Es un día complicado el día que aceptás esa verdad.

No se si les pasó alguna vez. Da mucho miedo... Ese momento en el que te das cuenta que estás abrazando a alguien y sentís que no lo querés soltar más. Entonces sentís miedo. Miedo de no ser suficiente. Miedo de que no sientan lo mismo. Miedo de tantas cosas ridículas... Como si de repente encontraste algo de muchísimo valor, que tenes que cuidar porque es único.

A mi me pasó así. Empezamos a salir casi que de casualidad. Todas las noches decíamos que no iba a funcionar, que no tenía sentido, que era mejor seguir de amigos... Pero ninguno tomaba la decisión de cortar por lo sano. Hasta una tarde, que estábamos caminando, saliendo de misa. Habia fallecido la mamá de una amiga, y le pedí que me llevara a misa. Lloré media misa y él serio, sin muestras de vergüenza ni nada, a pesar de que algunas personas me miraran.

Cuando salimos, hacía frío. Me abrazó fuerte y algo en mí hizo un click. Todo tenía sentido. Como si, en ese momento, todo en mi mundo se hubiera equilibrado. Y me di cuenta de que lo quería abrazar todos los días. Y me di cuenta de que lo quería en serio, y lo mucho que me lastimaban esas charlas sobre dejar.

Cuando llegué a mi casa, tenía un lío en la cabeza... Estaba triste por mi amiga, por su madre... Estaba confundida por él... Hasta que lo acepté: me estaba enamorando del menos pensado. Y, justamente por ser el menos pensado, era el más ideal.

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