Arranquemos esto con una máxima. Todo buen blog que se precie de tal debe comenzar con una máxima que sea un desafío para el lector. Que lo motive a ver por que diablos decimos lo que decimos.
Mi máxima dice así: ES JODIDO ENAMORARSE.
Dista de ser el descubrimiento de la penincilina, pero ¿por qué lo digo?
Porque enamorarse es agarrar lo más frágil de uno y, humildemente, dárselo a otro, esperando que lo aprecie y lo cuide. Y muchas veces no lo hacen.
A veces, uno recibe unos añicos con una nota diciendo "perdón". A veces, sin siquiera la nota.
Y, al igual que el vidrio, jamás vuelve a ser el mismo. En cambio, al igual que el hueso, cuando cierra, la cicatriz es más fuerte y resistente que la endeble original.
¿Por qué enamorarse, entonces? Hoy en día, el argumento de la continuación de la especie no corre. Entonces, ¿por qué? Porque es la aventura más apasionante. Los tiempos han cambiado, los medios han cambiado, pero la mirada de dos enamorados es universal. La misma del 1700, en el 2012.
La complicidad de amantes, los efectos en el cuerpo... Vale la pena la apuesta.
Yo siempre fui enamoradiza. O siempre quise estar enamorada.
En estas líneas, quiero contar y leer historias reales. Para novelas, prendo la tele.
La realidad siempre supera a la ficción.
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