jueves, 28 de marzo de 2013

unaDeTodas - El Viejito Lindo Parte IV (final)

Chicas!

Perdonen, arranqué una historia sin terminar otra! Me había olvidado por completo!!!

Justo ayer me mandó un mensaje el viejito, ¡y me acordé que no les había contado como seguía! Mal yo.

Bueno, ese domingo me dejó en casa de noche. Antes de dormirme, me llamó Juan, que se estaba dando cuenta de que no lo llamaba, ni le respondía muchos mensajes. Es decir, notaba que no le estaba dando tanta bola como antes. No le di bola, le dije que bueno, que capaz que no era feliz con la pseudorrelación que estábamos teniendo.

Al día siguiente, seguían los mensajes de ida y vuelta con el viejito. Algún mensaje durante el día, messenger de noche... El martes me llamó y me dijo:
- Mañana es mi día libre, ¿querés almorzar?
- Tengo poco rato... Capaz que si me robo alguna...
- Pensalo y me decís más tarde, si preferís
- No, dale. Me robo literatura, que es la primera de la tarde

Obvio que, aunque fuera invierno, no me iba a poner esas medias inmundas grises largas. Me depilé las piernas, ya que no estaba como una porcelana, y fui a clases, en invierno, sólo con la pollerita.

Ese día, faltó la profesora de la materia antes del almuerzo. Lo llamé para adelantar nuestros planes, pero estaba ocupado, así que no adelantamos mucho. Me pasó a buscar con cara de shock.
- Me impresiona verte de uniforme - me admitió
- ¿Es joda?
- No, en serio. Me siento más anciano.

Nos reímos y manejamos hasta la rambla. Nos sentamos en el auto, charlando. Inevitablemente, llegamos a que era imposible, que una diferencia muy grosera de edad... Pero había algo. De repente, me miró a los ojos (me hipnotizó con esos discos azules increíbles) y me dió un beso. Un beso de verdad, de esos primeros besos que te sacuden todo. Y ahí se nos cayeron todos los planes.

Seguimos con la discusión racional, interrumpida por algunos besos que nos motivaban a buscar soluciones.

Por suerte, siempre hay algún enviado del Señor: me llegó un mensaje de una amiga: "En literatura hay orales sorpresa, NO FALTES". Así que le pedí que me llevara a clase (sin haber almorzado y muerta de hambre). En el camino, seguíamos buscando soluciones, que nunca encontramos. Lo único que me dijo fue: "En setiembre te llamo", ya que en setiembre cumplía 18. Pero para setiembre, él ya tenía novia, una chica de su edad.

Y así, sin haber empezado, terminó nuestra historia. O eso quisiera.

Nos seguimos viendo muchísimo, y siempre que nos vemos, vuelan las indirectas y la tensión sin resolver. En un evento que coincidimos, en el que yo usé un vestido blanco y negro muy elegante, en el que también estaba el diplomático, volaban los cuchillos entre ellos. También en una reunión, siempre que podía, me susurraba algo al oído.

Hasta que un día se quejó de dolores en la mano y le hice masajes. Después me llamó y me confesó que se le había movilizado todo, que tenía asuntos sin resolver conmigo. Le dije que no correspondían esos comentarios, y quedó por ahí.

Igual, siempre que puede me tira alguna indirecta divertida, le sigo la corriente y nos reímos un rato. Nos reímos hasta que se pone celoso de cualquier ser humano que me mira, momento en el que le recuerdo que se le pasó el tren en setiembre 2010.

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