martes, 16 de julio de 2013

unaDeTodas - El químico Parte III

Retomando (perdonen la demora).

Ese viernes dí el examen. Salvé.

Nos encontramos ese fin de semana con el químico. Nuevamente, las mismas sandalias chatas (y sí, el único par de zapatos sin taco que tengo), musculosa, un buzo calado y un jean.

Había tomado sol, por lo que mi espalda estaba totalmente incendiada. Ese fue el motivo detrás del buzo calado: disimuladamente permitir que el viento refrescara mi espalda.

Nos encontramos de tarde temprano en Pocitos y empezamos a caminar. Caminamos hasta llegar a Punta Carretas, y decidimos subir hasta el shopping. Ni bien agarramos Bulevar Artigas, me ofendí por algo que dijo y le dije que me iba. Me alejé caminando, calculando que iba a venir a buscarme... No lo hizo. Siguió caminando como si nada.

Perdió mi orgullo, porque había unos hombres con pintas siniestras, y tuve que salir corriendo atrás de él.
-La próxima que me hagas correr atrás tuyo, no lo voy a hacer.
-Si ni entendí por qué te fuiste, ¿cómo voy a hacerte volver?

Seguimos caminando, paseamos un rato por adentro del shopping, nos encontramos con una amiga mía de facultad con su familia... Nos reímos de algunos aspectos polémicos que vimos por ahí...

Como siempre, mi lado infantil ganó y me tomé un helado. Nunca puedo resistirme. No me dejó comprarlo, sino que insistió en invitarme. Le dí mi speech feminista pero no sirvió de nada (y en el fondo, un poco me gusta que me inviten).

Seguimos caminando y charlando, y decidimos volver a la rambla. Nos sentamos en el muro que hay en la plaza donde se encuentran Bvar. Artigas y la rambla. Un viento helado, sobre mi espalda hirviendo, apenas cubierta con un buzo de crochet... Empecé a temblar a los segundos. Me abrazó y quedé estrujada contra su cuello.

No pregunten que impulso suicida me ganó, pero le di un beso, lento y con amor, en el cuello. Luego, uno en el cachete, que ya a estas alturas estaba sonrojado. Antes que pudiera darle un tercero, me dio un beso.

En una película decían que el primer beso te dice mucho sobre una relación. Al menos para mi, es una mentira grande como una casa. Fue un beso tierno, dulce. Más parecido al chico que conocía por mensaje que al chico que conocía (y conocí) en persona.

Seguimos ahí abrazados, con algún beso y alguna palabra cada tanto. Realmente nos sentíamos cómodos el uno con el otro, pero ya se empezaban a notar algunas tensiones. A mi me molestaba muchísimo la forma en la que él se burlaba constantemente de algunas personas, basándose en aspectos físicos. También me molestaba que siempre parecía estar enojado.

Con el tiempo, esto comenzó a pesar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario